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viernes, 27 de enero de 2017

Reseña: El despertar de la sirena - Carolina Andújar

Nombre: El despertar de la sirena
Autor: Carolina Andújar
Editorial: Penguin Random House - Montena
Año: 2016
Páginas: 134
Traducción: --
Sinopsis: "El mar está lleno de peligros. Algunos son conocidos para el hombre y otros no".
Han pasado trescientos años después de la última vez que Jūratė, la sirena maldita, surcó las aguas del mar Báltico. Ya es hora de que regrese a la superficie en busca de un nuevo amor...






 "Jamás comprenderé a la gente que siente remordimiento . Es mucho más fácil responsabilizar a los demás de nuestros actos, sean estos premeditados o simples frutos de la vehemencia."

No me gustó.

A este libro le tenía muchas ganas, de verdad que lo compré con el mayor de los gustos. Carolina Andújar es de mis escritoras favoritas desde que compré Vampyr en el 2012 (o 2013 tal vez), esta mujer se convirtió en una especie de ídolo para mí, su prosa y sus historias son preciosas, tenebrosas para algunos, entretenidas, además de muy bien escritas; desde que leí su primer libro, le juré lealtad, me prometí a mi misma leer todo lo que saliera de su mente y manos. Si esta escritora me marcó tanto es porque cuando me enteré que era colombiana, no lo podía creer, no podía creer que alguien latinoamericano se hubiera atrevido a escribir al fin, algo de fantasía de este tipo. Si quería encontrar fantasía de este tipo tenía que recurrir a autores estadounidenses que, muchas veces, caían en el cliché, lo aburrido y, peor aún, en lo absurdo. Carolina me hizo creer una vez más en la literatura Colombiana y Latina, me hizo querer leer sin parar, me hizo disfrutar al fin, una historia nueva.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Cuento: El come niños

El come niños


En la casa de mi amiga Sara, los niños son tan normales como los grillos en el verano, ¡y chillan igual! No es que tenga muchos hijos, pero si cuida a todos los de sus vecinos en las vacaciones, además de sus tres propios. Son unos 13 en total y, sinceramente, no sé cómo lo soporta. Es todo un misterio. 

Un día oscuro, de esos que anuncian lluvias con truenos que te llegan a la médula, uno de los niños que se había ido hacía una hora, llegó corriendo a casa con la que sería la mejor noticia de sus cortas vidas. Parecía ido, medio cegado por la emoción, parecía un robot repitiendo cada palabra. Tocó a uno de sus amigos, y luego a otro, ya era tarde, solo quedaban ellos tres; los hijos de Sara, por fortuna, veían la TV absortos con los malabares del señor Spartacus. Los mayores nos encontrábamos en una charla de esas de grandes, aburrida y seria a morir, así que no prestamos mucha atención a lo que pasaba en el cuarto del lado con esos gritos emocionados que prometían dulces y juguetes gratis, ni siquiera los padres de los dos pequeños que iban a recoger. Gran error. 

El repentino silencio llegó a mí como un mal agüero. Estaba parada junto a las escaleras con los demás cuando me excusé y fui al cuarto buscando encontrar a los causantes del ruido que ahora extrañaba, y fue allí, por la ventana, donde vi como daban vuelta a la esquina en medio de una gran carrera. No sé qué me pasó, pero no dije nada y salté por la ventana, como supuse ellos habían hecho. Corrí tras ellos y los alcancé sin ser vista, esperando encontrar el sitio al que buscaban ir con tanta prisa. A tres cuadras hacia el sur, justo a mitad de la carrera, en una casa destartalada y oscura, con todas las ventanas tapadas, un hombre esperaba en la sombra de la puerta. Los niños pararon allí, recibieron un dulce y siguieron escaleras arriba al hombre que prometía más. En el afán, yo también los seguí. Luego todo fue muy rápido, la adrenalina me inundó, y antes de que pudiera darme cuenta siquiera, estaba abriendo una de las dos habitaciones del lugar. 

Contra una esquina, cinco niños esperaban, aterrados, apeñuscados y sucios, su verdadero destino; tres de ellos eran los que yo buscaba, y por más que los zarandeé o arrastré, ninguno reaccionó más que para golpearme y volver a pegarse a los demás. «Aún nos quedan dos días» dijo uno de los niños antes de que yo saliera de la habitación en dirección a la calle a pedir ayuda. Grité y llamé por teléfono a Sara, luego corrí arriba con gotas de sudor rodando por mi nuca y el corazón desbocado, sin pensar en mi seguridad, solo en el bienestar de los niños. 

La habitación restante ahora estaba abierta, cubierta de una luz mortecina y nauseabunda. Entré y lo vi, sentado, arqueado hacia el frente, al mismo hombre de la puerta, pero esta vez convertido en un espectro, con un niño en las piernas y otro muerto a sus pies, consumiendo sus vidas con sorbos y mordiscos, sin parar siquiera por mi presencia. Me tembló el cuerpo y sin pensarlo dos veces, arrebaté al niño de sus brazos y me abalancé sobre él, ahorcándolo mientras le veía a los ojos de sangre que le pertenecían. 

Nunca supe si lo maté o no, mi perro raspó la puerta de mi habitación y me desperté de sopetón.

martes, 6 de septiembre de 2016

Reseña: La melancolía de los feos - Mario Mendoza

Nombre: La melancolía de los feos
Autor: Mario Mendoza
Editorial: Planeta
Año: 2016
Páginas: 241
Traducción: --
Sinopsis: León Soler es un psiquiatra soltero y sin hijos que se acerca a los 40 años y sigue atrapado en una rutina carente de brillo. Vive obsesionado con esa profesión, hasta que una mañana recibe una extraña carta en su consultorio. Va sin remitente y tiene el dibujo de un murciélago que sostiene un letrero con el mismo término que usó el artista Durero en su famoso grabado: La melancolía.
El contenido de esa y futuras correspondencias sacudirán a Soler, lo llevarán al pasado de su niñez y lo moverán emocionalmente en el presente para tratar de encontrar a su viejo amigo, Alfonso Rivas, un hombre deforme, enano y jorobado que le ha devuelto, sin saberlo, el favor más grande: salvarlo del extravío como solo un navegante es capaz de encontrarse a sí mismo mientras sortea la furia de los océanos.

No avanzamos, es una ilusión. Las masacres con la bomba atómica y los campos de concentración nazis nos dejaron en claro que la razón moderna había fracasado en sus ideales de igualdad, justicia, equidad. Detrás del hombre racional, en las bases más primitivas del cerebro, se esconde una bestia con los colmillos bien afilados, una bestia ansiosa de poder y de control. La inteligencia no es inocente: busca cómo dominar al otro, como someterlo y explotarlo.
Desde hace años, el nombre de Mario Mendoza me ronda la mente sin darme un descanso, siempre llamándome y pidiéndome que lea uno de sus tantos libros. La cosa era que, aun si quería leerlo, yo no tenía ni la más remota idea de porqué libro suyo debería empezar; ya saben, si se empieza con el equivocado, no importa si es un excelente escritor, uno nunca se quita de encima la sensación de haber leído basura. Sí había algo que sabía y tenía completamente claro era que Mario no me decepcionaría con sus textos, y aún así, no era capaz de escoger uno de sus libros por puro y físico miedo. Sin embargo, cuando llega el momento, llega, y después de años estar queriendo leer algo suyo, al fin pude hacerlo.
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